miércoles, 20 de enero de 2010

¡LA MADRE QUE LO PARIÓ! (O del otro Pinamar)

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No se si recuerdas el patio interior de la confitería Innsbruck en donde las mesas están dispuestas alrededor de una fuente central.

Justamente desde este lugar escribo este e-mail tratando de comunicarme contigo.

Estoy solo, a pesar de la cantidad de parroquianos que parlotean iluminados por las tenues luces de las candelas y de turistas que deambulan buscando a Godot entre las vidrieras iluminadas de las grandes marcas.

Estoy solo gozando de la paz, del aire fresco que corre entre mis piernas desnudas (estoy en bermudas) y del no hacer nada.

De pronto… ¡Oh, maldición! una imagen me paraliza.

Veo que se aproxima caminando una familia con chicos bien vestidos; elegantes todos; de rostros lindos; de modales y gestos medidos.

Algo especial en este grupo familiar concentra mi atención. Una nena, hermosa, de unos 7 años, rubia, de pelito largo, camina con muchísima dificultad. Tiene en ambas piernas aparatos ortopédicos que la sostienen para poder caminar. Se ayuda con un par de bastones que se sujetan a sus brazos. Su rostro transmite toda la pena y la tristeza que aún no ha sido intelectualizada. Pasa y mira sin mirar, ensimismada, agotada por el esfuerzo.

El rostro de su madre que camina junto a ella y el de su abuela que camina un poco más retrasada, parecen querer volcar toda esa cantidad acumulada de llanto que se contiene y se contiene en un envase de goma que se agranda y se agranda.... hasta que estalla.

Siento que al pasar la abuela le dice con ternura:
—¿Querés tomar algo fresco Marita?
—¡No! —contesta Marita algo molesta

Los que observamos la escena sentimos el peso de nuestra culpas acicaladas, perfumadas con finas lavandas, bronceadas con el sol de la playa, comunicadas con gadgets touch 3G, musicalizadas con MP3 y MP4 y registradas con imágenes JPG de 8Mb. Culpas de última generación que se volatilizan con la misma fuerza con que nacieron.

¡Qué asco ser un hombre actual! —me digo. Si pudiera ser un perro. Tan sólo un perro callejero.

No pude contener mis lágrimas (soy presa fácil del llanto). Dejé de escribir, y me quedé paralizado con la cabeza gacha por un largo tiempo, apoyada entre mis dos manos, tratando de encontrar alguna explicación. El mundo circundante había desaparecido por completo. Me sentía en medio de la nada.

¿Qué Dios misericordioso y bueno pudo regalarle a este inocente niño ( a sus padres, y a sus hermanos) semejante destino?

¿Qué sentido tiene, de aquí en más, cualquier queja que pudiera formularme?

¡Por Dios! cuánto dolor callado en este niño, en estos rostros familiares. ¡Cuánto dolor en este mundo! Y nosotros tan orondos, tan felices; tan satisfechos con nuestros egoísmos de circunstancias, tan alejados de nuestra condición humana.

Sólo me quedó gritar, como desahogo:

¡LA-MADRE-QUE-LO-PARIÓ-A-ESTE-DIOS-BUENO-A-TODA-SU-MITOLOGÍA-DEL-AMOR-Y-DE-LA-AUSENCIA-DEL-MAL...!

(A partir de este momento mis días estarán troquelados por esta escena que espero no olvidar jamás, para no perderme en el fárrago alienante de la queja vacía, ajena a esta realidad subyacente que marca los pasos de una existencia trágica que no queremos ver; siempre presente; hasta nuestro último suspiro…)
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Pinamar, 19 de enero de 2010
© Todos los derechos reservados

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5 comentarios:

SILOE dijo...

Esperado Luis:
Parece que hubieras leido mi penultimo blog, en el que a causa del terremoto de Haití hablo de Dios... hablamos , por que se conviertio en dialogo mi escrito.
No culpemos a Dios por lo que es natural, busquemos las culpas en otro lado, y siempre por que miramos desde nuestro punto de mira, de lo que es comodo, o correcto...¿ donde esta la calidad de vida? quien la mide o delimita?
¿Quien nos dice que es lo necesario o lo superfluo?... lo que para mi es esencial para otro puede ser un memez...
Siempre conmoviendo conciencias..
Me encanto reencontrarte , te estrañe.
Reme.
http://sombradesiloe.blogspot.com/2010/01/mi-oracion-por-las-victimas-de-haiti.html

viruta dijo...

y pensar que mi clic sucedió por vos...

Anónimo dijo...

Me revuelve una pregunta por dentro: ¿Porqué vas a Pinamar?, tal vez me respondas como mi amigo cuando le pregunto : ¿Porqué leés ese tipo de periódico los domingos? y el me dice: Para saber lo que no debo creer...

Silvia Loustau dijo...

Me conmovió lo que relatas, lo de la nenita, tu grito contra un dios sordo, un dios que para mi no existe y sino quien se cree su toda poderosa bondad en ets mundo tan desigual.Lo único que me planteo es que esa nenita veranea en Pinamar, lo que significa un alto status de vuida...pienso en todos los chicos que crecen en las villas, o cuyos padres no ganan ni $1500 mensuales, esos chicos tienen el futuro hipotecado.¿ Lo pensaste?Cuantos futuros hipotecados hay en toda nuestra América.
Un abrazo,

Silvia Loustau

www.silvialoustaublogspot.com

Luis dijo...

Para SILOE
Gracias SILOE. Como siempre, tus comentarios son siempre bienvenidos y me permiten leer la vida de otra manera, pues complementa nuestra mirada que siempre es parcial
Un beso


Para VIRUTA
Gracias


Para ANÓNIMO:
¿Me preguntas para que voy a Pinamar? Interesante pregunta. Quizá, como dice tu amigo, para saber qué es lo que no debo creer, ni valorar, ni aspirar. También podría ser para ver la verdad en la mentira, o la inteligencia en la estulticia, o la paz en la locura, o la libertad en la alienación, o la plenitud en el nihilismo. No lo sé.

Quizá también sea porque tengo un departamento que me obliga, con relativa facilidad, a cambiar de rutina sin mucho trámite, cuando no puedo viajar como a mí me gusta (Estoy organizando un viaje a México en moto (solo) para fin de año desde mi lugar de residencia: Río Gallegos, Patagonia argentina. Ya viajé 4 veces al Perú y aspiro realizar este otro desafío. Espero haberte contestado la pregunta.
Gracias por tu comentario


Para SILVIA LOUSTAU
Gracias Silvia
Es muy interesante lo que planteas en tu mensaje. Trataré de responder.

El poeta escribe aquello que necesita de la palabra para mostrarse. Para que pase de la no luz a la luz; del no ser al ser. (Esto es “poiesis”).

A propósito te transcribo una anécdota narrada por André Gide en su libro “Oscar Wilde” referida a un comentario que Wilde le hace con relación al arte.
Dice Gide:

“Delante de los demás Wilde mostraba una máscara de gala, hecha para asombrar divertir, o a veces exasperar.
No escuchaba jamás; y poco se interesaba por las ideas que no fuesen las suyas. Si no brillaba él mismo, se esfumaba.
Estando un vez solos me preguntó:

— Gide, qué ha hecho Ud hoy?

Y como mi vida por entonces corría mansamente, el relato que yo podía hacerle no presentaba ningún interés. Y mientras yo refería hechos menudos, observaba que la frente de Wilde se oscurecía.
— ¿Pero es realmente eso cuanto ha hecho?
— Sí—, contesté
— ¿Y cuanto dice es cierto?
— Sí, es cierto
— Pero entonces ¿Para qué referirlo?
— "Comprenda Ud. —continúa Wilde— que existen dos mundos. Por un lado el mundo que ES sin que se hable, llamado también mundo real (porque no necesita de la palabra para serlo) y por el otro, el llamado mundo del ARTE que SI necesita de la palabra para poder mostrarse"

Y a continuación Wilde graficaba este concepto con la siguiente anécdota:

"Había una vez un hombre a quién amaban en su aldea porque contaba historias. Salía temprano todas las mañanas y cuando volvía al atardecer, los trabajadores de la aldea cansados de haber trajinado todo el día, se agrupaban junto a él y le decían: -¡Vamos, cuéntanos que has visto hoy! Y él contaba: —He visto en el bosque a un fauno que tañía la flauta y hacía bailar una ronda de pequeños silvanos. —Cuéntanos más. ¿Qué has visto hoy?— Y el hombre continuaba. Cuando llegué a la orilla del mar vi tres sirenas al borde de las olas que con un peine de oro peinaban sus cabellos verdes. —Y los hombres lo amaban porque les contaba todas sus historias.

Una mañana dejó su aldea como todas las mañanas, pero cuando llegó a la orilla del mar, he aquí que vio tres sirenas al borde de las olas que peinaban con un peine de oro sus cabellos verdes. Y continuando su paseo, cuando llegó al bosque vio un fauno que tañía la flauta a una ronda de silvanos...

Ese atardecer cuando volvió a su aldea los campesinos le dijeron como siempre:
—¡Vamos ! Cuéntanos lo que has visto hoy!
Y él se limitó a contestar enfáticamente:

—HOY NO HE VISTO NADA"

Moraleja: Lo que la ideología ve en los hechos reales con la fisiología de la vista (y que es alimento y razón de ser para el accionar de los políticos) el poeta lo calla, lo silencia. No así todo aquello que pertenece a la esfera del arte y que está más allá (o más acá) de lo meramente ideológico/fáctico
Gracias por tu mensaje amiga poeta marina. Me has obligado a reflexionar.