lunes, 6 de julio de 2009

BUENOS AIRES 2009

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1.- En el café.- …la de una viejita que se niega a levantarse de su mesa y regresar a su hogar. El viejito que la acompaña se lo suplica de pie tomándola de la mano con cien años de ternura.

2.- Desde el vagón del subte.- …la de un hombre de cuarenta años que sufre un infarto en el anden.
Sostiene el diario en su mano derecha. Se toma el pecho. Tiembla. Se sacude. Se apoya. Sus piernas ceden suavemente y cae al suelo desplomado.
La mayoría asustada se aleja. Una mujer grita. Unos pocos miran de soslayo; siguen su marcha.
Una multitud apresurada que se entrecruza me recorta con sus piernas de tijera la imagen del caído, como en una vieja película en blanco y negro.

3.- En el vagón del subte.- …la de una nenita de siete años, sola, muy sucia y desnutrida, que camina con un folleto publicitario en su mano derecha mientras con su izquierda hace malabarismos para mantenerse en pie durante la marcha zigzagueante del vagón.
La mayoría del pasaje ignora su presencia, absorta con sus iPod´s, sus preocupaciones, sus cobardías, sus egoísmos, sus paradojas, sus miedos, sus imposibles….

4.- En una clínica.- …la de un anciano muy delgado y pálido que, ensimismado, con su cabeza gacha y sus manos entrelazadas sobre su regazo, espera y piensa.

5.- En un restaurante.- …la de una mujer de treinta y cinco años, extremadamente delgada y demacrada, que con mirada ausente, ingresa precedida por dos familiares que la acompañan.
Su semblante es de un color amarillo pálido. Sus orbitas oculares profundas y oscuras. Se balancea al caminar con dificultad.
Su frágil y volátil liviandad es tal que parecería hacer sus últimos esfuerzos para mantenserse aferrada a esta tierra.

6.- Muy adentro mío.- …la de mi mismo, la de mis preocupaciones individuales cotidianas, que ante estas imágenes vividas me muestran como un ser pequeño, egoísta, paradojal, inútil, absurdo, vergonzante.
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Río Gallegos, 06 de julio de 2009
© Todos los derechos reservados
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6 comentarios:

Tania Alegria dijo...

Traigo aplausos. Excelente texto.

Un saludo cordial y un abrazo amigo.

Tania Alegria

hugo patuto dijo...

Me gustó la forma de sugerir una presencia que asume toda la carga emotiva para sorprendernos en el final. Muy cordialmente. Hugo Patuto.

SILOE dijo...

Hola, Luis...este escrito tuyo de ayer es como una radiografia de mi dia 5_7_09.
Como me permite comentarte en uno de mis comentarios, tenia a mi querida madre politica viviendo en cas muy enfermita, y fallecio el dia 5, y recien despues de descansar del duelo, de lo que supone el tremendo esfuerzo de despedir un ser querido despues de compartir con ella el duro momento de afrontar la enfermedad, me asomo a tu estimada pagina y mis ojos descansan sobre una letras que se funden en mi estado de animo como si igual las hibiera escrito yo desde mi pena.
Un besito, mañana regreso, y quiza pueda decirte algo mas objetivo sobre tu reflexión, Reme.

I AM dijo...

En que nos basamos para llamar patéticas a esas y otras muchas imágenes cada vez más cotidianas en nuestro día a día? Creo que pienso como tu al final, es nuestro propio patetismo el que nos marca las pautas para realizar esas valoraciones externas.
Un placer leerte y saludarte

Luis dijo...

Hola a todos:

TANIA querida. Tu amistoso abrazo lo he sentido profundamente; más viniendo desde tan lejos.

HUGO, gracias, patagónico residente en Pergamino. Me imagino como extrañarás esos silencios, esos espacios infinitos, esos cielos patagónicos tan únicos y espirituales. Un abrazo fuerte desde ese mismo lugar

REMES: Si mi escrito sirvió para aliviar en algo la carga ¡y qué carga! función cumplida. ¡Qué satisfacción poder hacerlo!
Mi sentido pésame ante lo inexorable. Un beso grande.

I AM (I am too). Comparto tu inteligente y reflexivo comentario. Qué patético somos cuando nos observamos desde afuera. Y al vernos…, sólo nos queda callar avergonzados.
Un beso amiga transatlántica

Sylvia dijo...

Ay! Qué ojo tenés para estas tristísimas realidades cotidianas, Luis. No sé cuál me estremece más...supongo que las que me tocan de cerca: los dos viejitos, la persona enferma aferrándose a este mundo -no sé para qué, puesto que contiene los grises que puntualizas, más el rojo sangre de las guerras y la negrura de las hambrunas- y tal vez la propia visión de tu mismo...
Aprecio altamente tus escritos y poemas, aunque llegue tarde al banquete. Abrazos de Syl***