miércoles, 24 de junio de 2009

UN SEÑOR Y UN BANCO

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Imagino un camino blanco
en un paisaje blanco.
Al costado del camino
un banco blanco
y un señor que piensa
pensamientos blancos.

Imagino un camino frío
en un paisaje frío.
Al costado del camino
un banco frío
y un señor que piensa
pensamientos fríos.

Imagino un camino trágico
en un paisaje trágico.
Al costado del camino
un banco trágico
y un señor que piensa
pensamientos trágicos.

Imagino un camino herido
en un paisaje herido.
Al costado del camino
un banco herido,
en el piso un arma
y un señor que sangra
mortalmente herido
...
Río Gallegos, 24 de junio de 2009
© Todos los derechos reservados
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3 comentarios:

SILOE dijo...

Supongo que es un estado de animo... pero a mi me falto el camino luminoso, con brillantes ideas, con pensamientos lucidos, con esperanzas inmensas...
No sé por que, pero aun no gustandome tu escrito de hoy me hace pensar que hay mucho dentro de ti...
Un beso, blanco... con pintas de verde esperanza, Reme.

Luis dijo...

Gracias Reme por expresarte como siempre lo haces: con autenticidad.

Tengo (o tenemos) en nuestra vida la oportunidad de elegir entre el desierto o la jungla. Me inclino por el desierto. Entre la esperanza (que sé que es engañosa pero necesaria para la vida) o la desesperanza (que sé que es verdadera pero necesaria para la verdad individual) me inclino por ésta última.

¿Por qué necesitamos de la esperanza engañosa para vivir (toda esperanza es engañosa)? ¿Será quizá porque nuestra condición es la de la desesperanza?

En la novela “El gartopardo” Lampedusa tiene un final a toda orquesta. Es un canto a la inteligencia, a la verdad trágica (con la cual me identifico) necesaria al espíritu fáustico para vivir en la gracia del instante eterno

Dice don Fabrizio, mientras reflexiona en la fiesta de gala a la que asiste junto a su querido sobrino Tancredi enamorado de la bella Angélica:

“Ofrecían [Tancredi y Angélica] el espectáculo más patético de todos, el de dos jóvenes enamorados que bailan juntos, ciegos a los defectos recíprocos, sordos a las advertencias del destino, ilusionados con que todo el camino de la vida será liso como el piso del salón; actores ignorantes a quienes un director hace recitar la parte de Julieta y Romeo escondiendo la cripta y el veneno, ya previstos en el original. (Detente Reme en esta metáfora)”

Más abajo agrega:

“Los dos jóvenes se alejaban [Tancredi y Angélica], otras parejas pasaban, menos bellas, pero igualmente conmovedoras, sumergida cada una en su pasajera ceguera. Don Fabrizio sintió que el corazón se le ablandaba: su disgusto cedía lugar a la compasión por todos estos efímeros seres que buscaban disfrutar del exiguo rayo de luz concedido a ellos entre dos tinieblas, antes de la cuna, después de los últimos estertores.”
¡Fantástico!
Seguiremos en contacto...

SILOE dijo...

Muchas gracias por tu explendida respuesta a mi comentario...
Es delicioso leerte , siempre ampliando visiones, y complentando significados.
En la simpleza de mi sentir, sé lo duro de la realidad cotidiana, quízas mucho más de lo que puedas imaginar, por eso sé lo vital que es dejar la puerta abierta a la esperanza, siempre pisando suelo firme, pero sin dejar de soñar, por que en mi sueño ( elegido por mi, deseado por mi, cortado a mi medida) yo soy quien escribe el guión de lo que me gustaria fuera mi vida, incluso de lo que no me gustaria pero que siento necesario experimentar.
La vida no es un baile de salon, ni un camino liso, pero si al levantarte sonries, si decides que por muy ingrato que sea lo que has de vivir lo haras con el sentimiento de que es lo mejor que puedes hacer por ti y por los tuyos seguro que ese momento sera mas liviano.
En el enunciado de mi msn tengo puesto algo que me parece apropiado decirte en este momento..."Con la ayuda de Dios... sere la autora de mi propio destino"
Un placer dialogar contigo, Reme.