sábado, 16 de mayo de 2009

MUNDOS ABSURDOS

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Cuántica, semántica, semiótica.- ¿Responde la semiótica, como la física cuántica, a principios regidos por el azar y la incertidumbre? ¿Son, por lo tanto, leyes probabilísticas y no deterministas las que condicionan su accionar?

Si así fuera, insistir con los viejos paradigmas de la física newtoniana de causa-efecto, previsibilidad, orden, estabilidad, etc., ¿no sería desconocer la relación existente entre los nuevos paradigmas de la física moderna, y las ciencias sociales?

¿Fueron éstas sospechas de “inasibilidad” las que motivaron a Ludwig Wittgenstein a escribir su Tractatus lógico-philosoficus?

Razón de ser.- Si partimos de la premisa de que “la Verdad", que se construye con signos, no corresponde a la "cosa en sí" (noúmen) sino a la "cosa para mí" (fenómeno); que por lo tanto es falaz, irreal, error necesario para el entendimiento del mundo y para un ordenamiento mínimo entre los hombres; que es antropomórfica, mero “tratado de paz” necesario para la vida y por consiguiente ilusoria: ¿cuál es entonces “la razón de ser” de la semiótica –su sentido o sinsentido– ¿No queda anonada ab ovo?

Alienación.- Si el lenguaje es ficcional, si es una mentira necesaria para la vida, una convención que lo justifica todo —vida y muerte; la semiótica que desconoce esta evidencia, ¿no es una alienación más?.

La duda.- ¿Cuál es la señal que distingue a las inteligencias superiores? ¡la duda! Sólo los inteligentes dudan. ¿Alguna vez se vio dudar a un tonto? Los tontos nunca dudan, ellos sólo tienen certezas... y si son académicos... con mayor razón.
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(Esta reflexión también es absurda porque lleva a dudar de la certeza de la importancia de la duda. Y así hasta el infinito.)

Sísifo y el Enigma.- Reflexionando sobre el mito de Sísifo y su pesada carga: ¿no representa éste el absurdo del científico/ filósofo/ artista —poeta— que en su ascenso hacia la cumbre de la verdad absoluta pretende develar la Ecuación Genesíaca, aquella supuestamente reveladora del Gran Enigma —piedra angular del conocimiento?

¿Es esta búsqueda insaciable una búsqueda inconciente que da pleno sentido a su diario vivir, o es una búsqueda conciente de la absurdidad de sus fines pero que es necesaria para ocultar la angustia existencial y negar la condición de creatura, de fragmento?

¿Dicha búsqueda en ascenso es un camino infinito y por lo tanto absurdo; o llegará algún día el reposo sobre la cumbre con el enigma descifrado entre sus dedos, esto es, profanado, para su goce y solaz por toda la eternidad?

Dicho ascenso ¿es un ascenso o es un caminar plano sobre un cuerpo esférico? ¿Qué dice Gödel al respecto?
¡Oh, que búsqueda absurda y ciega es ésta vida!

Sabiduría.- Dice el refrán: "No se hizo la miel para la boca del asno"
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Río Gallegos, 16 de mayo de 2009
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2 comentarios:

SILOE dijo...

Hasta el infinito y más allá...
¿Y como dejar de tener dudas?.. y..¿ Como dejar de buscar?..
Para mi tan solo en la busqueda de mis "porques" esta el centro de mis esperanzas...
Magnifico blog... gracias, Reme.

Luis dijo...

OooH… Mis "porquéses", tus “porqueses” son los míos, los nuestros, son los mismos “porqueses” de todos nosotros.
Escarbamos y escarbamos en nuestro interior. ¿Avanzamos..?, sí, avanzamos. Avanzamos hasta un punto, un límite infranqueable donde ya no se puede avanzar más....
A partir de allí, de ese límite, se nos abre un nuevo espacio donde la razón (el logos, el discurso) muere para dar paso al silencio: lo inefable.

Y en la medida que ese silencio se acerca más y más al absoluto silencio —donde las voces interiores callan absolutamente— "Lo Absolutamente Otro", lo sagrado, nace. Y nace para no ser nombrado, ni verbalizado.

Algunos a este estado le llaman meditación (religiones orientales) otros misterio o misticismo (cristianismo. San Juan de la Cruz)

Siloe, gracias por acercar tus comentarios, desde el otro extremo del mundo. Son siempre muy bienvendos