miércoles, 31 de marzo de 2010

REFLEXIONES DE SEMANA SANTA

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Nos dice Pirandello en su libro “El humorismo”:

“Creo que la vida es una triste bufonada, pues sin poder saber ni indagar ni por qué ni de quién, sentimos siempre la necesidad de engañarnos a nosotros mismos con la espontánea creación de una realidad —una para cada cual y nuca igual para todos—, la que, de trecho en trecho, se nos muestra vana e ilusoria. Quien ha comprendido el juego no logra engañarse; pero quien no logra ya engañarse, deja de sentir gusto y placer por la vida. Lleno está mi arte de compasión por todos cuantos se engañan, más nada impide que de esta compasión derive una burla feroz contra el destino que así condena al hombre al engaño”

Algo parecido nos refiere Dolores Castrillo Mirat en el prólogo al libro “El amor, las mujeres y la muerte” de Schopenhauer:
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"En el callejón sin salida a que nos conduce la lucidez extrema, lo que se vislumbra es la ausencia de un fin absoluto o de una verdad con mayúscula, tengan estos carácter positivo, como en las teologías tradicionales, o aun negativo, como en el ascetismo schopenhauriano, capaces de encauzar el destino de hombre en una dirección u otra.
(...)
“Nietzsche sabe bien que el conocimiento es dolor; sin embargo, no duda en practicar una filosofía del desengaño que martillea despiadadamente una tras otras las ilusiones calmantes y bienhechoras con que se ha venido consolando la humanidad desde los tiempos de Platón y el cristianismo”
(…)
“Todas las metas, los fines y las verdades por las que hasta ahora se ha venido rigiendo la humanidad no son otra cosa que groseras ilusiones de nuestra voluntad, un puñado de mentiras interesadas que se han olvidado que lo son, un cúmulo de ficciones antropológicas con las que el hombre colorea el mundo, dotándolo de un sentido que no tiene más realidad que la de su propio deseo”
(…)
“Cuando se ha despertado por completo de este viejo sueño no cabe ya la interrogación por el sentido de la existencia, ni la decepción ante la constatada ausencia de su fundamento racional”

Shakespeare, más poético, quizá hasta humorístico, o tal vez, parafraseando a Pirandello, grotesco, nos ubica a todos —incluso a estos dos susodichos genios—, en nuestra verdadera trágica condición humana, cuando en boca de Macbeth nos señala diciendo:

"Sombra ambulante es esta vida, mísero actor que en el escenario se afana y pavonea un momento y al cabo de un tiempo, calla su voz para siempre.
Relato de un idiota, lleno de ruido y furia, que nada significa”
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Río Gallegos, 31 de marzo de 2010
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2 comentarios:

Sylvia dijo...

Pienso que el "darse cuenta" no es para el 90% de la humanidad. Digo 90% xq me gusta ese número. Mirar dentro del abismo de la nada que somos nos espanta y mata de horror. De la naturaleza, absolutamente indiferente, brotó un ser animista que evolucionó en hombre no-racional con la facultad de crear ilusiones de modo que la raza sobreviviera unos instantes en la inmensidad del tiempo.
Solo faltan unos instantes para que desaparezca este idiota que se pavonea en el escenario. Pero cada día que pasa nos une más el espanto y no el amor -gracias Borges. Idiotas todos nosotros, ya vislumbramos el borde del precipicio.
Espero que te sostenga alguna ilusión o idea en los próximos días, abrazos, Syl***

SILOE dijo...

Mi estimado Luis...¿ y sin ilusiones, que nos queda?..
Sin la esperanza de otro mundo ¿ que podemos esperar?... tan solo el vacio , la nada...
Yo no creo en el mundo fatidico que deduzco de tu escrito, el hombre desde que lo es, vive en eterna busqueda, del porque de las cosas y eso ya es mas que suficiente para alentar la esperanza.
Siempre me inquietas, me estimulas... leerte es como un azicate en mi espiritu.
Un beso, Reme.