miércoles, 30 de septiembre de 2009

EL INSTANTE

...

...
Ya nada será igual: ni el insistente
acoso a la ilusión; ni la esperanza
Vana que alentamos. Ni aquella danza
Inútil a un mañana inexistente.

Nada niega el hoy. Esperar la flor
Es negar los renuevos de una vida
Que nace y se deshace; donde anida
La gracia del amor y el desamor.

Es no ver los matices del color
Ni los espejos, ni la variedad
De reflejos que teje la Unidad.

Es no ver el instante en lo diverso;
El renacer del último universo;
La tragedia del último temblor.

Río Gallegos, setiembre de 2002
© Todos los derechos reservados

lunes, 14 de septiembre de 2009

RENACERÉ

...

...
¿Cómo serán los días,
Que no serán mis días,
Y que estos ojos míos
No verán siquiera?

Mi cuarto herido
Por el rayo irreverente
De la tarde que declina,
¿Depondrá sus armas
Y se entregará vencido?

¿Será de paz y luz
Aquel rincón
De mesa y libro abierto,
De lámpara encendida,
De lentes que demoran
La escena interrumpida?

¿Iniciará su viaje precursor
De cera y de museo?

El velo de la siesta
Agitará sus caderas
Al ritmo
De la risa invasiva
Que respira.

Entreabierta
Quedará la puerta,
Esperando
Por los pasos
Que no llegan.

Y allí estaré,
En las cosas
Que me pesan

Y renaceré
En los ojos que recuerdan;
En la paz de aquel rincón,
En la página inconclusa;
En los lentes que demoran
La escena interrumpida.
...
Río Gallegos, junio de 2001
© Todos los derechos reservados
...

viernes, 11 de septiembre de 2009

DOS MIL NUEVE SOLES. DOS MIL NUEVE LUNAS

...


El error originario;
El proto error;
El error de los errores;
El Gran Error

Que Cristo es nuestro Dios,
Que Cristo es nuestro Señor;
Que Cristo es nuestro Rey y Salvador
...
La historia es conocida...
...
Tomás de Kempis, Angelus Silesius,
El reciclado Hermes Trimegisto...;

La Imitatio Christi
(Negar la tierra;
Los instintos;
El sagrado cuerpo en su expresión vital);

La Gran noche inducida
El Gran Sueño de cuna,
De dos mil nueve soles,
Y dos mil nueve lunas
...
Sub aespecie eternitatis...
...
Un nuevo amanecer
Enciende el rostro
Y lo despierta;

Un nuevo sol
Ilumina la vigilia.

Los labios se despegan,
Las pupilas se contraen,
Los ojos parpadean…
...
Río Gallegos, 09 de setiembre 2009
© Todos los derechos reservados
...

martes, 8 de septiembre de 2009

FATUM (O del destino)

...

...
Quietas están las Parcas
En su indómita tarea.

Su calma es transitoria. Lo sé.

(No me engañan sus halcones,
ni la quietud de sus víboras)

Quieto está el espléndido gaznate;
Quieta la cimitarra mortuoria
Que pende de un hilo de seda;
....
Quieto el niño que juega
Con manos de tijera.

Falacias de aires calmos
Incuban la tormenta.

Nuestra balsa de arena
Bosteza sueños de inocencia.

¡Oh, fatalidad
Que espera adormecida!

¿Quién despertará su frágil somnolencia?
...
¡Vaya zarpazo que reposas en potencia!

(Y nosotros tan felices, tan serenos,
Tan distantes. Tan orondos. Tan ajenos…)
...
Río Gallegos, junio de 2007
© Todos los derechos reservados
...

sábado, 5 de septiembre de 2009

LA OTRA REALIDAD

...

...
Desde el volcán una vez más me asombras.
¡Oh! bellas formas, ¡Oh! eterno duelo
De estos soles que con rasante vuelo
Ceden sus pasos a crecientes sombras

Veo faldeos de luz. Por el suelo
Y por detrás la ubicua sombra avanza.
Es el misterio abrazador que alcanza,
Es la noche, el reposo, este desvelo

Sólo reina el amor en el silencio,
En las nobles montañas, en sus cumbres;
No en la sórdida agitación del necio

Que en lo profano escarba certidumbres.
Sólo reina el amor donde no hay precio,
Ni escalafón, ni títulos, ni nombres
...
Río Gallegos, abril de 2001
© Todos los derechos reservados
...

miércoles, 2 de septiembre de 2009

APOLO Y DIONISO (O del "Logos" y "Pathos")

...

...
Él piensa en Dante, en el poeta eterno;
Piensa en sus rufianes y estafadores;
En el círculo octavo del infierno
Donde van a purgar los impostores.

Él niega que el infierno sea este pozo
Compartido; sea este único universo
Sin círculos concéntricos y un foso
Común al héroe, al santo y al perverso.

¡Sí...! Somos una alquimia de lejano
Pasado; de un reinado sin Dioniso;
De un Apolo que hizo y que deshizo

A su medida el canon de esta vida.
Somos cuño de muerte promovida
Que canta su victoria a un dios profano.
...
Río Gallegos, mayo de 2001
© Todos los derechos reservados
APOLO Y DIONISO
(O de las dos realidades)

Los griegos, que en sus dioses dicen y a la vez callan la doctrina secreta de su visión del mundo, erigieron dos divinidades, Apolo y Dioniso, como doble fuente de su arte.
...
En la esfera del arte estos nombres representan antítesis estilísticas que caminan una junto a otra, casi siempre luchando entre sí, y que sólo una vez aparecen fundidas, en el instante del florecimiento de la voluntad helénica, formando la obra de arte de la tragedia ática.
...
En dos estados, en efecto, alcanza el ser humano la delicia de la existencia, en el sueño y en la embriaguez. La bella apariencia del mundo onírico, en el que cada hombre es artista completo, es la madre de todo arte figurativo y también de una mitad importante de la poesía.
...
Gozamos en la comprensión inmediata de la figura, todas las formas nos hablan; no existe nada indiferente e innecesario. En la vida suprema de esta realidad onírica tenemos, sin embargo, el sentimiento traslúcido de su apariencia; sólo cuando ese sentimiento cesa es cuando comienzan los efectos patológicos, en los que ya el sueño no restaura, y cesa la natural fuerza curativa de sus estados.
...
Mas, en el interior de esa frontera, no son sólo acaso las imágenes agradables y amistosas las que dentro de nosotros buscamos con aquella inteligibilidad total: también las cosas serias, tristes, oscuras, tenebrosas son contempladas con el mismo placer sólo que también aquí el velo de la apariencia tiene qué estar en un movimiento ondeante, y no le es lícito encubrir del todo las formas básicas de lo real.
...
Así, pues, mientras que el sueño es el juego del ser humano individual con lo real, el arte del escultor (en sentido amplio) es el juego con el sueño. La escultura, en cuanto bloque de mármol, es algo muy real, pero lo real de la escultura en cuanto figura onírica es la persona viviente del dios. Mientras la obra flota aún como imagen de la fantasía ante los ojos del artista, éste continúa jugando con lo real; cuando el artista traspasa esa imagen al mármol, juega con el sueño.
...
APOLO
¿En qué sentido fue posible hacer de Apolo el dios del arte? Sólo en cuanto es el dios de las representaciones oníricas. El es el Resplandeciente de modo total: en su raíz más honda es el dios del sol y de la luz, que se revela en el resplandor.
...
La belleza es su elemento: eterna juventud le acompaña. Pero también la bella apariencia del mundo onírico es su reino: la verdad superior, la perfección propia de esos estados, que contrasta con la sólo fragmentariamente inteligible realidad diurna, elévalo a la categoría de dios vaticinador, pero también ciertamente de dios artístico.
...
El dios de la bella apariencia tiene que ser al mismo tiempo el dios del conocimiento verdadero.
...
Pero aquella delicada frontera que a la imagen onírica no le es lícito sobrepasar para no producir un efecto patológico, pues entonces la apariencia no sólo engaña, sino que embauca, no es lícito que falte tampoco en la esencia de Apolo: aquella mesurada limitación, aquel estar libre de las emociones más salvajes, aquella sabiduría y sosiego del dios-escultor.
...
Su ojo tiene que poseer un sosiego solar: aun cuando esté encolerizado y mire con malhumor, se halla bañado en la solemnidad de la bella apariencia.
...
DIONISO
El arte dionisíaco descansa en el juego con la embriaguez, con el éxtasis. Dos poderes sobre todo son los que al ingenuo hombre natural lo elevan hasta el olvido de sí que es propio de la embriaguez, el instinto primaveral y la bebida narcótica.
...
Sus efectos están simbolizados en la figura de Dioniso. En ambos estados el principium individuationis queda roto, lo subjetivo desaparece totalmente ante la eruptiva violencia de lo general-humano, más aún, de lo universal-natural.
...
Las fiestas de Dioniso no sólo establecen un pacto entre los hombres, también reconcilian al ser humano con la naturaleza. De manera espontánea ofrece la tierra sus dones, pacíficamente se acercan los animales más salvajes: panteras y tigres arrastran el carro adornado con flores, de Dioniso.
...
Todas las delimitaciones de casta que la necesidad y la arbitrariedad han establecido entre los seres humanos desaparecen: el esclavo es hombre libre, el noble y el de humilde cuna se unen para formar los mismos coros báquicos.
...
En muchedumbres cada vez mayores va rodando de un lugar a otro el evangelio de la armonía de los mundos: cantando y bailando manifiéstase el ser humano como miembro de una comunidad superior, más ideal: ha desaprendido a andar y a hablar.
...
Más aún: se siente mágicamente transformado, y en realidad se ha convertido en otra cosa. Al igual que los animales hablan y la tierra da leche y miel, también en él resuena algo sobrenatural. Se siente dios: todo lo que vivía sólo en su imaginación, ahora eso él lo percibe en sí.
...
¿Qué son ahora para él las imágenes y las estatuas? El ser humano no es ya un artista, se ha convertido en una obra de arte, camina tan extático y erguido como en sueños veía caminar a los dioses. La potencia artística de la naturaleza, no ya la de un ser humano individual, es la que aquí se revela: un barro más noble, un mármol más precioso son aquí amasados y tallados: el ser humano.
...
Este ser humano configurado por el artista Dioniso mantiene con la naturaleza la misma relación que la estatua mantiene con el artista apolíneo.
...
Así como la embriaguez es el juego de la naturaleza con el ser humano, así el acto creador del artista dionisíaco es el juego con la embriaguez. Cuando no se lo ha experimentado en si mismo, ese estado sólo se lo puede comprender de manera simbólica: es algo similar a lo que ocurre cuando se sueña y a la vez se barrunta que el sueño es sueño. De igual modo, el servidor de Dioniso tiene que estar embriagado y, a la vez, estar al acecho detrás de sí mismo como observador. No en el cambio de sobriedad y embriaguez, sino en la combinación de ambos se muestra el artista dionisíaco.
...
Esta combinación caracteriza el punto culminante del mundo griego: originariamente sólo Apolo es dios del arte en Grecia, y su poder fue el que de tal modo moderó a Dioniso, que irrumpía desde Asia, que pudo surgir la más bella alianza fraterna.
...
Aquí es donde con más facilidad se aprehende el increíble idealismo del ser helénico: un culto natural que entre los asiáticos significa el más tosco desencadenamiento de los instintos inferiores, una vida animal panhetérica, que durante un tiempo determinado hace saltar todos los lazos sociales, eso quedó convertido entre ellos en una festividad de redención del mundo, en un día de transfiguración. Todos los instintos sublimes de su ser se revelaron en esta idealización de la orgía.
...
Pero el mundo griego nunca había corrido mayor peligro que cuando se produjo la tempestuosa irrupción del nuevo dios. A su vez, nunca la sabiduría del Apolo délfico se mostró a una luz más bella. Al principio resistiéndose a hacerlo, envolvió al potente adversario en el más delicado de los tejidos, de modo que éste apenas pudo advertir que iba caminando semiprisionero.
...
Debido a que los sacerdotes délficos adivinaron el profundo efecto del nuevo culto sobre los procesos sociales de regeneración y lo favorecieron de acuerdo con sus propósitos político religiosos, debido a que el artista apolíneo sacó enseñanzas, con discreta moderación, del arte revolucionario de los cultos báquicos, debido, finalmente, a que en el culto délfico el dominio del año quedó repartido entre Apolo y Dioniso, ambos salieron, por así decirlo, vencedores en el certamen que los enfrentaba: una reconciliación celebrada en el campo de batalla.
___________________________________________
Fragmento “La visión dionisíaca del mundo”, del libro “El nacimiento de la Tragedia” de F. Nietzsche; traducción de Andrés Sánchez Pascual. Alianza Editorial, Madrid 1973, p. 244-248.
.. ...